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La luz, el nuevo arma contra el cáncer metastásico

Tal y como se indicó en un nuevo estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (St. Louis) y publicado en línea en Nature Communications, la luz emitida en el tratamiento tradicional para localizar tumores cancerosos metastásicos puede activar medicamentos sensibles a la luz.

Cuando estos medicamentos, sensibles a la luz, son empacados en nanopartículas dirigidas a las células cancerosas comienzan a liberar de forma radical toxinas que matan las células del tumor.

El medicamento utilizado en esta investigación es el titanoceno, que no ha dado buenos resultado como agente único para quimioterapia (ni siquiera en dosis altas) pero que cuando se expone a la radiación emitida por la luz visible produce un tipo de partículas reactivas que resultan ser tóxicas para las células cancerígenas, incluso en bajas cantidades de la dosis.

Esta técnica ha sido probado con buenos resultados sobre ratones con mieloma múltiple (MM).

El procedimiento que siguieron los investigadores fue introducir bajas dosis de titanoceno dentro de nanopartículas que dirigieron a proteínas ubicadas en la superficie de las células cancerosas. Encontraron que cuando estas nanopartículas entran en contacto con las células cancerígenas sus membranas se funden y liberan titanoceno hacia las células.

A continuación suministraron un tipo de azúcar (en concreto fluorodesoxiglucosa, FDG en inglés) que las células cancerosas, hambrientas de energía, comienzan a absorber en altos niveles lo que provoca que los tumores brillen en las tomografías. Además, este brillo también activa el titanoceno que lo libera y ataca a las células.

Titanoceno, medicamento probado con éxito contra el cáncer en ratones

Los investigadores creen que al estar dirigidos, tanto el titanoceno como la fluorodesoxiglucosa, únicamente a tumores que esta técnica resulta menos agresiva y tóxica que la quimioterapia.

Además, se sabe que los dos componentes son eliminados por separado, el titanoceno es eliminado a través del hígado mientras que la fluorodesoxiglucosa se elimina a través de los riñones. Como consecuencia se minimiza el daño a otro órganos.

Las pruebas de este tratamiento se realizaron sobre ratones con mieloma múltiple y fueron tratados durante cuatro semanas una vez a la semana.

Tras terminar el tratamiento, los ratones tratados tuvieron tumores significativamente menores. Además sobrevivieron durante más tiempo que los ratones de control, en concreto, el 50% de los ratones tratados vivieron al menos durante 90 días, mientras que el 50% de los ratones de control vivieron durante 62 días.

Pese a los buenos resultado mostrados anteriormente, también se descubrió que varios tipos de mieloma múltiple son resistentes a esta técnica.

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